Guardianes de la fauna chilena

Desde el Altiplano hasta los glaciares de la Patagonia chilena, estos representantes de la fauna nativa de nuestro país son personajes clave en sus ecosistemas. Cada uno cumple un rol esencial y, sin embargo, está fuertemente amenazado por el cambio climático y la actividad humana. En el marco del Día de la Fauna Chilena, creado y organizado por la Fundación Jane Goodall Institute Chile, te invitamos a conocer más sobre cada uno de ellos y a reflexionar sobre el rol, tanto colectivo como individual, que tenemos en su protección y cuidado.

Por Macarena Figueroa de la Fuente

Desde hace más de 10 años, la Fundación Jane Goodall Institute Chile se esfuerza por proteger y destacar el trabajo que se hace en torno a conservación, educación y medio ambiente, siendo el Día de la Fauna Chilena uno de los eventos más emblemáticos del Instituto. Junto al Museo Interactivo Mirador (MIM), cada año se recibe a más de 10.000 participantes, quienes, además de aprender e intercambiar conocimientos, se reúnen para elegir al animal que será el representante de la fauna chilena por el siguiente periodo.

¿Por qué esta votación es importante?

Con un 65,7% de las especies clasificadas en Chile bajo algún grado de amenaza, aún sabemos muy poco sobre ellas. El lema del Día de la Fauna Chilena, “Conoce, Valora y Protege”, refleja la importancia del conocimiento como primer paso hacia la conservación.
Alexandra Guerra, Directora Ejecutiva del Jane Goodall Institute Chile, explica que desde la organización se busca “sensibilizar y motivar la acción para proteger la flora, fauna y los ecosistemas del país. Desde la apatía nace el desconocimiento, y desde nuestra ONG queremos reducir esa brecha para acercarnos de formas lúdicas al aprendizaje y admiración sobre estas especies únicas. Esta votación busca crear una ola de sensibilización que se traduzca en acción de protección en todo el territorio chileno”.

Desde 2014, se ha reconocido como embajadores del Día de la Fauna al zorro de Darwin, al huemul, al gato andino, al quirquincho de la puna, al ciervo volante, al pingüino de Humboldt, a la rana del Loa, al picaflor de Juan Fernández, a la vaquita del desierto de Paposo, al monito del monte y al chungungo, quienes destacan, no únicamente por su belleza, sino que sobre todo por el rol que cumplen en los ecosistemas y, desafortunadamente, por las condiciones de amenaza en las que se encuentran.

¿Qué significa que una especie se encuentre en amenaza?

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), organización mundial que evalúa el riesgo de extinción de las especies y establece categorías de conservación, las especies se pueden diferenciar según grados de amenaza, yendo desde Extinto (EX) y Extinto en estado silvestre (EW), que indican que las especies ya no existen o solo sobreviven en cautiverio, hasta En Peligro Crítico (CR), En Peligro (EN) y Vulnerable (VU), que reflejan distintos niveles de amenaza. También existen Casi Amenazada (NT) y Preocupación Menor (LC), para especies menos comprometidas, y Datos Insuficientes (DD) o No Evaluada (NE), cuando no hay información suficiente o aún no se ha evaluado la especie.

¿A quiénes buscamos visibilizar en 2025?

Los candidatos a embajadores de 2026 son: el sapo de pecho espinoso de La Parva, el dragón de la Patagonia, la chinchilla de cola corta, el flamenco parina grande, la marsopa espinosa y la serpiente de cola larga. A continuación, te explicamos en detalle cada uno de ellos.

Sapo de pecho espinoso de La Parva
Ilustración de sapo espinoso de la Parva de Faunánimo

Es una especie endémica de la Cordillera de los Andes en la Región Metropolitana, actualmente clasificada como En Peligro Crítico según la UICN. Según datos entregados por el Ministerio de Medio Ambiente, este anfibio habita en una de las áreas de distribución más pequeñas del país, de menos de 2 km², y forma parte del grupo de 63 especies de anfibios nativos presentes en Chile.

Al igual que otros anfibios, el sapo de pecho espinoso cumple un papel clave en los ecosistemas: facilita el flujo de energía y nutrientes entre los ambientes acuáticos y terrestres, contribuye a la mezcla de sedimentos en ríos y lagos, ayuda a controlar la población de insectos y sirve de alimento para otros animales.

Sus amenazas son principalmente la contaminación y la destrucción de algunos arroyos por el desarrollo inmobiliario de la zona. El cambio climático también es un factor que puede afectar su reproducción.

Te invitamos a conocer el ecosistema del sapo de pecho espinoso de La Parva por medio de este video realizado por investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Dragón de la Patagonia
Ilustración de dragón de la Patagonia de Faunánimo

Llamativo a primera vista, el dragón de la Patagonia o Andiperla willinki, es una especie nativa de Chile y Argentina. Está clasificado como una especie En Peligro según IUCN y en nuestro país, se puede encontrar en las regiones de Aysén y Magallanes. Esta especie vive exclusivamente sobre el hielo y no comparte su hábitat con otros insectos ni vertebrados. Debido a esto, su mayor amenaza es el cambio climático y el derretimiento de los glaciares.

Aunque mide solo 15 milímetros, este insecto tiene un rol esencial en los ecosistemas.

El estudio “La perla de Los Andes, Andiperla: El dragón de la Patagonia” explica que “el material digerido y evertido por Andiperla puede ser un aporte significativo para la cadena trófica de los nutrientes, sobre y dentro de los glaciares, en donde esta especie habita”. ¿Qué significa esto? Que los restos de su alimentación, al ser expulsados, funcionan como fuente de nutrientes para otros organismos en el ecosistema glaciar. Así, el dragón no solo se alimenta, sino que también recicla materia y energía, contribuyendo al mantenimiento de la vida en un ambiente tan extremo como los glaciares patagónicos.

Chinchilla de cola corta
Ilustración de chinchilla de cola corta de Faunánimo

Esta especie de chinchilla vive entre las regiones de Arica y Parinacota y de Atacama, y desde 2020 está siendo protegida por el Plan nacional de Recuperación, Conservación y Gestión de Chinchilla de Cola Corta, ya que constituye una especie que se clasifica como Peligro Crítico.

En el mismo plan, se explica que esta especie estuvo al borde de la extinción debido a la explotación comercial de su piel; entre 1840 y 1916 se exportaron más de 7 millones de pieles desde Chile y, aunque hoy la caza ya no es una amenaza directa, el impacto histórico sobre sus poblaciones sigue presente.

Actualmente, la chinchilla de cola corta enfrenta grandes amenazas: la minería, que degrada su hábitat y las afecta directamente con ruido, vibraciones, destrucción de la vegetación y contaminación, mientras que las carreteras, líneas eléctricas y acueductos fragmentan su hábitat y generan estrés, reduciendo su área de actividad.

Parina grande
Ilustración de parina grande de Faunánimo

Este flamenco que habita casi exclusivamente en salares del altiplano y zonas precordilleranas en la Puna de Argentina, Bolivia, Chile y Perú, se considera una especie Vulnerable, según la clasificación de la IUCN.

Entre las mayores amenazas, no solo para esta especie, sino para las aves nacionales en general, según la Estrategia Nacional de Conservación de Aves 2021-2030 del Ministerio de Medio Ambiente, se encuentran: el cambio climático; las especies exóticas invasoras (vegetales y animales); el uso inadecuado de agroquímicos que afecta los cultivos agrícolas; los perros y gatos sin tenencia responsable; la gestión no sustentable de la actividad minera; entre otras.

Los flamencos se alimentan de algas y pequeños invertebrados, y ayudan a mantener el equilibrio del ecosistema, así como a redistribuir nutrientes en el agua y en los sedimentos. Además, su presencia indica que el humedal está saludable, por lo que son considerados un indicador natural de la salud del ecosistema.

Además, los flamencos pueden vivir mucho tiempo, como demuestra el hallazgo en 2024 del flamenco más longevo registrado en Chile, identificado por CONAF en la Región de Atacama con una edad estimada de 31 años.

Marsopa espinosa
Ilustración de marsopa espinosa de la Parva de Faunánimo

Su nombre común hace referencia a su aleta dorsal, que se ubica en el tercio final del cuerpo y presenta pequeñas protuberancias que le dan una textura áspera. Esta especie de cetáceo, aunque no se encuentra en peligro inmediato de extinción, enfrenta diversas amenazas que podrían ponerla en riesgo en el futuro. Razón por la cual, la UICN la clasifica actualmente como Casi Amenazada.

Phocoena spinipinnis se ha visto en desplazamiento cerca de la costa, a menos de 50 km de la orilla, y las rutas donde se le ha visto, van desde el norte de Perú hasta el extremo sur de Chile y Tierra del Fuego, luego hacia el Atlántico, bordeando las costas de Argentina, Uruguay y el sur de Brasil.
Referencia extraída de una de las fichas informativas de Sernapesca

Referencia extraída de una de las fichas informativas de Sernapesca

Y es justamente durante sus desplazamientos, cuando sufre el mayor peligro: la caza incidental.

Según Sernapesca, la marsopa “es la especie de cetáceo más dañada por la interacción pesquera dado que frecuentemente resulta enmallada en redes de pesca artesanal debido a su pequeño tamaño”, que alcanza en promedio 1,55 metros y sus crías, al nacer, miden apenas 68 cm.

La marsopa espinosa se ha observado nadando de manera sigilosa en grupos de hasta 70 individuos, aunque la mayoría de los avistamientos corresponden a grupos de menos de 6. Hasta el día de hoy, la información sobre este cetáceo, tan esencial para los ecosistemas marinos, ya que ayuda a regular las poblaciones de peces y otros organismos y facilita el reciclaje de nutrientes, es limitada. Aún se desconocen muchos aspectos de su biología, por ejemplo su longevidad.

Serpiente de cola larga
Ilustración de serpiente de cola larga de Faunánimo

La serpiente de cola larga, o Philodryas chamissonis, se puede encontrar en el norte y centro de nuestro país, con mayor presencia en las regiones Metropolitana, Valparaíso y Coquimbo. Es la serpiente más abundante del país y, además, es inofensiva: sus colmillos están posicionados de tal forma que su mordedura rara vez logra inyectar veneno.

Según la Estrategia Nacional de Biodiversidad 2017-2030 del Ministerio de Medio Ambiente, los reptiles y mamíferos son el segundo grupo más amenazado a nivel nacional, luego de los peces de aguas continentales y los anfibios. El documento también indica que las principales amenazas para la supervivencia de estas especies nativas son la alteración de sus hábitats (vinculada a la pérdida de vegetación nativa), la fragmentación causada por cambios en el uso del suelo y los efectos de especies exóticas invasoras.

Si bien la serpiente de cola larga es clasificada actualmente como una especie de Preocupación Menor (LC), según el IUCN, sigue siendo afectada por la actividad humana: “las principales amenazas de la especie se encuentran relacionadas a la presencia de poblados humanos, donde es atacada y muerta por ser injustamente considerada peligrosa para el hombre a pesar que no es una especie que ataque”, indica el Sistema de Información y Monitoreo de Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente.

Cada una de estas especies nos recuerda lo valioso y frágil que es el equilibrio de nuestros ecosistemas. Frente a las amenazas del cambio climático, la pérdida de hábitat y la acción humana, protegerlas es cuidar de la vida que habita y da forma a nuestro territorio. Este Día de la Fauna Chilena, te invitamos a conocerlas, valorarlas y participar votando por el animal que representará a la fauna nativa de Chile este 2026 en www.diadelafauna.cl.

Diseño sin título (10)
Formulario

Add a Comment

Debes estar conectado para publicar un comentario