• Ignacio Pascual V.

Roots & Shoots, permanentes esperanzadores del mundo desde lo cotidiano

Desde 2013 en Chile la esperanza se entremezcla con la creatividad, el medio ambiente, educación, la acción concreta y la búsqueda de soluciones a problemas cotidianos, dando como resultado Roots and Shoots (R&S) el programa educativo del Instituto Jane Goodall que, a pesar de la pandemia y las limitaciones que esta ha provocado, logró convocar digitalmente a personas de todo Chile.


Entre mayo y septiembre se desarrolló R&S en su versión 2020, marcado por una diversidad de participantes de todas las edades e incluso de países hermanos. Si antes de la pandemia las convocatorias se enfocaban en grupos escolares que se inscribían con su profesor o profesora, este año las postulaciones fueron abiertas a todo aquel que quisiera participar.


De esta manera se inscribieron grupos de estudiantes secundarios, familias, profesoras parejas y personas de forma individual, llegando a finalmente a la inscripción de 19 grupos, quienes junto a las coordinadoras vivieron un mutuo proceso de aprendizaje, “este año fue una experiencia completamente diferente e interesante, desde el punto de vista que colectiva y personalmente todas estamos viviendo un cambio muy importante, en tiempos relativamente violentos donde las prioridades eran otras”, dijo María José Harder, Coordinadora nacional de R&S Chile.


Durante la charla final se compartieron experiencias de lo desarrollado durante el año.

En este sentido, si bien se migró al desarrollo web de esta versión, también contó con tres charlas abiertas para inspirar y entregar herramientas más específicas a los participantes, como el pensamiento y metodología creativa para sortear las dificultades de querer actuar estando desde casa en cuarentena.


Harder evalúa muy positivamente el hecho de haber concretado una versión nueva en un año tan complejo para el mundo, destacando por sobre todo que pudieron sobreponerse al pesimismo y la desesperanza a través de la inspiración y la creatividad “porque las cosas cambiaron definitivamente pero no por eso vamos a dejar nuestras pasiones de lado, de hecho, se refuerzan más, hay un motivo mayor para luchar por lo que a cada uno le mueve”, mencionó haciendo referencia a alguno de los proyectos.


Destacó a un grupo de chicas y chicos de 14 años de Antofagasta que en coordinación con su profesora, desde sus casas y a través de internet, crearon redes entre un refugio de animales, un centro de yoga y el centro de apoderados de su colegio con el objetivo de visibilizar y promover la tenencia responsable de animales, problema que identificaron en su comunidad.


Por otro lado, una de las sorpresas de este año fue la participación de una chica de Arequipa, Perú, que desarrolló un proyecto de reforestación de su barrio con árboles nativos. Detalles de esa iniciativa y el resto de los 19 grupos se compartieron en la charla de finalización de R&S 2020 el siete de septiembre con la intención de conocer en detalle a los participantes y poner fin celebrando, transmitiendo “a cada uno de los participantes que de aquí en adelante nosotras estamos aquí para poder apoyarles de la forma que mejor convenga”, agregó Harder.



Crecimiento en equipo


Junto con las charlas y guías de los grupos participantes, Harder destaca que esta versión en particular fue desafiante y sintió que a nivel de equipo, la puesta en marcha de R&S 2020 fue como un proyecto de R&S.


En este sentido, junto con la logística de esta versión, también este año se concretó un ansiado crecimiento del equipo sumando a la coordinación de la zona centro, a cargo de Susana Aracena, la coordinación norte a cargo de Paulina Gallardo, quién ya está trabajando con grupos que desarrollaron proyectos en torno a la rana del Loa, nuestra embajadora del Día de la Fauna.


Alejandra Foidl, valdiviana, estará a cargo de la coordinación de la zona sur y cuya experiencia viviendo y trabajando en Austria en el Instituto Jane Goodall y el programa R&S de allá, más la integración de las nuevas integrantes, “ha significado una inyección de más conocimientos, ideas e inspiración”.


Por otro lado, Carol Sáez coordinó lo concerniente a vinculación y voluntarios. A su vez, cada una hizo un acompañamiento de los distintos grupos inscritos y “la verdad es que ha sido súper enriquecedor, es bakan cuando compartes una pasión y surgen los proyectos”, compartió Harder.


Por otro lado, María José destacó el lanzamiento de la campaña Planting Hope (Sembrando Esperanza), a la que ya se han sumado países como Colombia y Austria, para celebrar el Día Internacional de la Paz plantando un árbol y compartiendo un mensaje de paz al mundo en esta fecha instaurada por las Naciones Unidas (ONU). Puedes conocer el detalle de esta campaña en nuestras redes sociales.


Harder comentó la fuerza e inspiración que lograron en esta versión de R&S dándose cuenta tanto coordinadoras como participantes de que “podemos crear el mundo que queremos con estos pequeños pasos, porque todos los días se puede hacer algo en concreto y sin salirse de la cotidianeidad y decidir este pequeño cambio”, planteó la coordinadora nacional.


Al finalizar, Jose, como le dicen sus cercanos, destacó el compromiso y la satisfacción de ver y sentir que “creo que R&S este año sembró esperanza, no importa que hayan sido 19 grupos de un universo de millones de personas en el mundo, ese es nuestra misión constante”, reflexionó contenta por lo conseguido en un año excepcional pero que ahora se ve un poco más esperanzador.