• Ignacio Pascual V.

Guardaparques en África: la primera línea de la conservación

El pasado 31 de julio se celebró el Día Mundial de los Guardaparques, fecha instalada por la federación internacional que los agrupa para agradecer a las miles de personas que alrededor del mundo custodian las reservas ecológicas y parques naturales, a su vez la fecha conmemora a aquellos que han muerto cumpliendo su deber.


“En este día les hablo en nombre de todos los animales de la vida silvestre que necesitan protección. También les hablo en nombre de todos aquellos nosotros que nos importa tanto proteger la vida silvestre”, fueron algunas de las palabras que, a través de un video, nuestra fundadora les dedicó a estos guardianes de la naturaleza antes de cerrar con un brindis en su día.


También recordó a aquellos que han muerto cumpliendo su deber, situación que da cuenta de la importancia de los guardaparques en la protección de animales acechados por cazadores furtivos en el mundo y que llega a situaciones trágicas en algunos parques de África.


Más de 32.000 especies están amenazadas de extinguirse según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), es decir, un 27% de las especies evaluadas por esta lista. Algunas afectadas por nuestros estilo de vida que destruyen sus hábitats y otras de una forma directa y trágica: son animales cazados.


Quizás leones, gorilas, elefantes, chimpancés y rinocerontes son animales emblemáticos que nos sitúan en África, en aquellas grandes extensiones de sabana o selva, que nos dan una idea de lo salvaje y lo silvestre. Pero muchas de estas especies deben ser protegidas a diario por guardias forestales que se enfrentan a cazadores fuertemente armados, llegando incluso a contar con helicópteros para cazar rinocerontes y leones con el propósito de comercializar partes de su cuerpo.


Guardaparques de Parque Nacional de Virunga. Foto de Parque Nacional Virunga.

En este sentido, la caza furtiva es uno de los principales problemas para la conservación en África, motivada por la demanda de cuerpos como trofeos, pieles, partes de cuerpos de animales para la medicina tradicional, gastronomía de algunos países o como un caro souvenir. Cuando los cazadores se ven enfrentados a los guardabosques, los hieren gravemente y muchas veces los asesinan.


En abril de este año en el Parque Nacional Virunga, donde viven los gorilas de montaña, fueron asesinados 12 guardaparques a manos de cazadores furtivos, quienes además asesinaron a un grupo de personas en la zona. Esta situación se produjo por la caza de estos grandes simios.


Guardaparques del Parque Nacional de Tsavo Este, Kenya. Foto por Robin Moore de Global Wildlife Conservation.

Situaciones como estas ocurren de forma periódica, de hecho, la Federación Internacional de Guardaparques (FIG), demostró su preocupación este año por la alta cifra de muertes en el mundo en la última década: 1.013, de las cuales 137 ocurrieron en lo que va del 2020, la cifra más alta desde que se comenzó a registrar.


“Sabemos que este número podría ser considerablemente mayor, ya que no todas las muertes de guardaparques se informan o se publican. El número sigue siendo inaceptablemente alto”, dijo el presidente de la FIG, Chris Galliers, mediante una declaración escrita publicada en la web de la Federación, desglosando posteriormente que la principal causa de muerte este año han sido los homicidios.


Tabla de la declaración de la FIG 2020.

La pandemia actual ha causado la falta de turistas y por lo tanto la reducción de presupuesto para los vigilantes forestales,y en consecuencia, la reducción de su personal o la falta de instrumentos para enfrentar a los cazadores. Lo que se ha traducido en un aumento de la caza de animales silvestres y ataques a vigilantes en lo que va del año.


Necesitamos a los guardaparques y ellos a nosotros


Si en 2010 la población de gorilas de montaña era de aproximadamente 480 individuos, en 2019 superó los 1.000 ejemplares. Este aumento constante de la población en la última década ha sido el resultado del trabajo conjunto de gobiernos, fundaciones, profesionales y guardaparques, lo que permitió que este simio pasara de la categoría “en peligro crítico de extinción” de la UICN a “en peligro de extinción”.


Por otro lado, el rinoceronte negro, otra de las especies en peligro critico de extinción ha aumentado su población en los últimos años. Si en 2012 la población era de 4.845 individuos, a finales de 2017 esta había aumentado hasta 5.495. Este crecimiento está dado por múltiples factores, uno de ellos el de los guardabosques que resguardan los reservas y parques.


Guardaparques de la Republica Democrática del Congo. Foto de Grid Arendal.

Así como estos crecimiento poblacionales nos entregan un poco de esperanza al demostrarnos que el trabajo comprometido, coordinado y constante en el tiempo puede dar resultados positivos en conservación, recordemos siempre a aquellos que en terreno se enfrentan a la cara más violenta que amenaza a estos animales.


Enfrentando incendios, educando a los visitantes y protegiendo animales; ya sea en el hemisferio norte o sur, en grandes reservas o pequeños parques, como dijo nuestra fundadora, necesitamos a los guardaparques y ellos nos necesitan a nosotros. Respetémoslos, apoyémoslos y tengamos en mente que son ellos la primera línea de la conservación.

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