• Ignacio Pascual V.

Estamos erosionando el planeta

Año a año el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía busca concientizar sobre el avance de la erosión, las iniciativas que existen para frenar el avance de los desiertos y recordarnos que esta situación es reversible, siempre y cuando se actúe de forma conjunta y comprometida.


La última conmemoración de esta fecha, 17 de junio, puso énfasis en el consumo incesante de la humanidad con el lema “Alimentos. Forrajes. Fibras”, establecido por la ONU, que hace un llamado a cambiar el comportamiento tanto de empresas como de consumidores involucrados en estas industrias, ya que un tercio de los gases de efecto invernadero proceden de la agricultura, silvicultura y otros usos de la tierra.

"Visita a Combarbalá - 29-31 de marzo de 2016" by ONU en Chile is licensed under CC BY 2.0

Aproximadamente el 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero son ocasionadas por la producción de ropa y calzado. Al ritmo que estamos consumiendo y produciendo ropa, se prevé que estas emisiones aumenten en un 50% para 2030, más el consumo de agua que tiene asociada esta industria y la degradación de suelo.


Según el profesor Fernando Santibáñez, de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, “se pueden recuperar aquella parte (de la desertificación) provocada por el ser humano, para ello hay que dejar de explotar a los ecosistemas más allá de sus capacidades de regeneración” y también agrega que “aquella parte de la desertificación provocada por el cambio climático es irrefrenable”, según consigna la página de dicha universidad.


La alarmante realidad nacional y las gotas de esperanza


Según datos de la ONU, Chile está en el puesto número 18 de los países con más estrés hídrico del mundo. Esto se debe al calentamiento global por un lado, pero también por la sequía que atraviesa nuestro país desde hace más de 10 años de forma ininterrumpida entre las regiones de Coquimbo y la Araucanía, produciendo un déficit de precipitaciones promedio cercano al 30%.


“Ante los múltiples impactos de la megasequía nuestra sociedad ha respondido de diversas formas, no obstante, en general lo ha hecho suponiendo que este es un evento extraordinario pero transitorio”, dice el informe sobre megasequía del Centro de Ciencias del Clima y la Resiliencia (CR2) de 2015 y agrega que este impacto “seguirá contribuyendo durante el siglo XXI a una progresiva aridificación de la zona centro sur de Chile”.


Acorde a cifras de la CONAF en 2016 un 22% del territorio continental de nuestro país está afectado por la desertificación debido a la acción humana directa y al cambio climático, generando la disminución de vegetación, producida, entre otros factores, por cosecha de leña y falta de agua, ambas condiciones que dificultan el crecimiento de hierbas y árboles.


Esta cifra antes mencionada aumenta alcanzando un 76% del territorio continental, si se suman los territorios afectados por la desertificación, erosión o degradación de suelo. Con la región de Coquimbo como la más afectada a nivel nacional.


"Visita a Combarbalá - 29-31 de marzo de 2016" by ONU en Chile is licensed under CC BY 2.0

Las recientes lluvias de junio, para la zona central y en particular Santiago, fueron esperanzadoras ya que desde 2005 que durante este mes no caían más de 100 ml. El día más lluvioso en lo que va de este 2020 cayeron unos 45 milímetros que contrastan con los 14 milímetros del día más lluvioso de 2019. Sin embargo, el déficit antes mencionado aún se mantendría.


El cambio es la solución


Para el caso nacional el aumento de la desertificación se debe principalmente a dos factores: la reasignación de aguas y aumento de su demanda, y la urbanización de áreas rurales mediante la construcción de ciudades (carreteras e infraestructuras, entre otras).

Según estudios de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Universidad de Chile, para hacer frente a las consecuencias de la acción humana directa, la reforestación es la principal herramienta para restaurar la vegetación, porque si bien dejar de impactar o explotar los ecosistemas permitiría su regeneración, esta tardaría. Por ejemplo, se estima que en la región de Coquimbo, demoraría unos 200 años en restablecer su vegetación y llegar a presentar árboles.


Junto con reforestar, existen otras prácticas y tecnologías que se han implementado en otras latitudes como es la desalinización de agua de mar de forma sostenible, la reincorporación de mecanismos de captación de aguas lluvias a nivel doméstico, que a pesar de haber sido comunes en el pasado, hoy casi nadie lo utiliza, al menos en sectores urbanos.


"Riego por goteo" by Dando una vuelta is licensed under CC BY-NC-SA 2.0

En el campo de la agricultura, el riego por goteo permite un mejor uso del agua en la producción de alimentos, manteniendo su disponibilidad en el sistema y por otro lado, la incorporación de material vegetal a los suelos, les confiere una mejor capacidad de retener agua.

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