• Ignacio Pascual V.

Ciencia ciudadana, comunidades construyendo conocimiento

La ciencia ciudadana es un tipo de investigación colaborativa que favorece la participación de personas ajenas a un saber científico en particular, para que junto a la comunidad científica construyan conocimiento en un determinado ámbito.


En los últimos 10 años los proyectos de ciencias ciudadana nacionales e internacionales han aumentado significativamente debido a la aparición de los teléfonos inteligentes, que cada vez poseen más tipos de sensores que permiten captar diferentes datos.


La Fundación Ciencia Ciudadana tiene un registro de algunos de los principales proyectos que se están desarrollando, junto con materiales como libros y guías que promueven la aplicación de este método.


A modo de ejemplo, durante el pasado eclipse solar de 2019, el proyecto Hagociencia, del Departamento de Física de la Universidad de Santiago, invitó a las personas que observaron este fenómeno a compartir sus datos de ubicación con el GPS integrado en el celular, ya que este Departamento quería estudiar cómo se comporta esta función durante un evento de este tipo.


Esquema del eclipse. Por Hagociencia.

Gracias a la gente que participó de este proyecto de ciencia ciudadana, se obtuvieron más de 280 mil datos para la realización de este estudio, lo que da cuenta de una nueva y poderosa relación entre ciencia y ciudadanía.


Salva a tu Rana


En el área de la conservación se ha vuelto más recurrente la implementación de ciencia ciudadana debido a que es un método efectivo para la colecta de datos y a la vez educativo con la comunidad que se forma en torno a un proyecto, acentuando el valor de la conservación de la flora y fauna.


La ciencia ciudadana “es fundamental porque tiene un doble objetivo: como científico consigues un dato que costaría mucho obtener y además involucras a las personas, las haces parte de la conservación con sus acciones”, dijo Marco Méndez, profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile e integrante de la iniciativa de ciencia ciudadana sobre la conservación de la rana chilena, Salva a tu Rana.


Rana chilena juvenil. Foto gentileza de Paola Sáez.

En 2015 un proyecto de investigación de dos etapas, liderado por Méndez y Paola Sáez, tenía por objetivo revisar el estado de las poblaciones de ranas chilenas descritas en los 80’ en la Región Metropolitana y lo hicieron en parte a través de la ciencia ciudadana. La idea era que la gente tomara fotos, las mandara y así recopilar datos sobre la ubicación de las poblaciones. Así nació Salva a tu Rana.


En una oportunidad, tras la realización de una visita a un colegio de Paine para acercar este tema a la comunidad educativa, uno de los niños se interesó por la rana chilena y “de hecho, uno de los registros de las poblaciones nuevas que tuvimos en el segundo proyecto, fue gracias a que uno de esos chicos nos comunicó por redes sociales la presencia de la rana y continuamente nos está mandando fotos e información sobre la población que él encontró en su comuna”, recordó Sáez.


Nidificaciones y abejorros


Cada 9 de mayo desde 2015 se celebra el Global Big Day evento internacional que invita a los fanáticos de las aves a observarlas durante todo el día y cargar esos datos a la aplicación eBird, que a nivel mundial cuenta con más de 400 millones de registros y por lo mismo es la mayor iniciativa de ciencia ciudadana sobre biodiversidad en el mundo.


Diagrama del funcionamiento de la aplicación eBird.

En Chile esta app es administrada por la Red de Observadores de Aves (ROC) y cuenta con más de un millón de observaciones subidas por cientos de voluntarios. Actualmente, la ROC ha planteado algunas dudas sobre aves, plasmadas en los “100 desafíos ROC”, que se intentan resolver a través de la comunidad de observadores de aves.


Previamente, en octubre de 2018 publicaron el Atlas de las Aves Nidificantes de Chile, proyecto de ciencia ciudadana que contó con más de 670.000 datos recolectados a través de 1.800 observadores, lo que lo convierte en uno de los proyectos más grandes del país construido a través de este método. Con estos datos más de 80 ornitólogos construyeron un libro de casi 700 páginas.


Por otro lado, el proyecto de conservación y monitoreo del abejorro nativo, Salvemos nuestro Abejorro, también ha obtenido información mediante la colaboración de ciudadanos científicos que se involucraron con la conservación de este tan amenazado insecto.


Material de identificación de abejorros. Por Salvemos nuestro abejorro.

“La ciencia ciudadanía tiene un poder de colecta de datos muy grande. En 2014 teníamos alrededor de 1.000 datos entre todos los museos del mundo donde habían ejemplares de Bombus dahlbomii. Y en el transcurso de seis años tenemos cerca de 6.000 datos”, dijo José Montralva, científico que encabeza el proyecto Salvemos nuestro Abejorro, en una charla web organizada por Naturalistas Chile.


Proyectos de ciencia ciudadana como estos, y muchos otros, son cada vez más comunes y plataformas como iNaturalist, eBird o grupos de Facebook e instagram se han vuelto un nuevo espacio para la construcción de conocimiento en comunidad, ciudadano y con impacto.

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