• Ignacio Pascual V.

Ciclo de entrevistas Instituto Jane Goodall Chile: rana del Loa

Actualizado: ago 12

Fanática de Jacques Cousteau, Jane Goodall, Capitán Planeta y la Rana René, Andrea Caiozzi, etóloga y encargada de coordinación del Zoológico Nacional, fue la primera invitada al ciclo de entrevistas de nuestro Instituto el pasado 6 de mayo.


En dicha oportunidad nos contó los detalles de cómo fue la llegada de 14 ranas del loa (Telmatobius dankoi) a las dependencias del Centro de Reproducción de Anfibios Chilenos Amenazados y la esperanzadora recuperación de estos ejemplares, “algo increíble para unas ranas que estuvieron al borde de la muerte”, dijo Caiozzi refiriéndose a nuestra embajadora del Día de la Fauna Chilena 2020.


La llegada de las ranas del Loa al Zoológico Nacional ocurrió en el contexto de una investigación desarrollada por un grupo de herpetólogos, principalmente Andrés Cherrier, Gabriel Lobos, Claudio Soto y Marco Méndez, que venían estudiado esta especie, que ya en 2015 era considerada probablemente como el vertebrado más amenazado de Chile y uno de los anfibios más amenazados de Latinoamérica, con un estimado de 600 ranas viviendo en un arroyo ubicado cerca de Calama y no en el río Loa, como se podría pensar.


A finales de junio de 2019 los especialistas fueron a monitorear el arroyo donde habitaban las ranas del Loa y lo vieron completamente seco, “se me paran los pelos, lo hemos contado mil veces, completamente seco… es como extinción en tiempo real”, mencionó conmocionada Caiozzi.


Tras la desconcertante situación este grupo de herpetólogos logró rescatar a 64 ranas y ese mismo día hicieron las gestiones necesarias para trasladar a los los ejemplares a una vertiente donde esa especie no se había detectado, “lo que suponía un riesgo, pero frente al escenario tan catastrófico, era lo que había que hacer, era una emergencia”, nos aclara.


El rescate definitivo se realizó a principios de agosto de 2019 para llevar las ranas al Zoológico Nacional debido a que las diferentes instituciones involucradas y los especialistas se dieron cuenta que a las ranas había que ayudarlas con un proceso de rehabilitación médica y nutricional. En ese entonces pudieron encontrar solo 14 sobrevivientes.


La Guagua, Danko y Loa DiCaprio


Al principio había que tomarla y darles comida, algo que le preocupaba al equipo del Centro debido a que “las ranas acuáticas altoandinas son super delicadas, bien sensibles al estrés, más que otras ranas acuáticas. Pero estaban tan débiles que no eran capaces de comer por sí solas”, dijo Caiozzi con respecto a la primera y principal labor de rescate de estos pequeños anfibios de 14 gramos de peso y con una dieta en vida silvestre basada en pequeños camarones y caracoles.


“Realmente fue una locura, verlas en ese momento te partía el corazón, estaban raquíticas, súper flaquitas, hueso y piel. Entonces la Guagua fue la primera que nos dio esperanza al comer sola y cazar su propia lombriz”, dijo la bióloga del Zoológico, refiriéndose a una pequeña ranita que fue rescatada en estado juvenil y a la cual han apodado Guagua o Pie Pequeño, “tiene ambos nombres”. La cual ha demostrado una excelente capacidad de adaptación incluso motivando a su compañera de acuario a cazar igual que ella, lo que se conoce como una conducta socialmente facilitada.


“La guagua se pega al adulto con el que vive, duermen juntas. Cuando la Guagua se despierta, comienza a despertar al adulto, lo patea y lo mueve”. Con respecto a esto Caiozzi nos explica que esta capacidad de adaptación del comportamiento de la Guagua “pasa mucho con los juveniles en la naturaleza, por eso en muchos proyectos de reintroducción de anfibios amenazados criados en cautiverio se reintroducen los renacuajos, no los adultos. Porque tiene mucha más probabilidad de adaptarse a su nueva forma de vida en la naturaleza”.


Andrea también nos comenta sobre Danko, la estrella de las redes sociales, “fue el primero que se dejó fotografiar, era el que pesaba más y el que subió más rápido de peso” y sobre Greta, una hembra bautizada con el nombre de la activista sueca Greta Thunberg, por su fuerza.


Una de las anécdotas más mediáticas fue cuando el actor Leo DiCaprio se sumó a la campaña que levantó el Zoológico a través de redes sociales para difundir el trabajo realizado. “Cuando posteó DiCaprio fue algo inesperado ¡nadie nos avisó que iba a pasar! Entonces una de las ranas se llama Loa DiCaprio”.



Cuidados y gustos


Tras meses de cuidados, actualmente todas las ranas comen solas y han mejorado su salud. Sin embargo, el equipo tuvo que lamentar la muerte de una de ellas, pero se mantienen optimistas por los resultados, ya que como nos contó Andrea ha sido milagroso que hayan sobrevivido.


Caiozzi nos comentó que estos anfibios “viven en arroyos muy pequeños con temperaturas super extremas, a veces hay sequías y el agua del altiplano es de PH alto”, condición que han tenido que emular en el Centro de Anfibios. Junto con el desconocimiento de algunos comportamientos como saber “si viven en grupo por casualidad, porque ya no hay más espacio o si es porque realmente se benefician de vivir en grupo, si son una especie social”.


En términos generales los anfibios a nivel global están amenazados y esto se debe principalmente por la contaminación ya que “los anfibios respiran a través de su piel, entonces cualquier contaminante que haya en el agua en la que viven o en su ambiente penetra su cuerpo y se intoxican”, nos informó Caiozzi.


Otra de las particularidades que nos comentó la bióloga del Zoológico, fue sobre la preferencia de las ranas por los chanchitos de tierra, “les encantan, son un hit”. Y junto con este crustáceo la alimentación que reciben estas sobrevivientes se compone de lombrices, grillos y un tipo de gusano para alimentar peces llamado tubifex.


Andrea recalcó que la labor que hacen en el Centro es una herramienta porque finalmente “lo más importante es proteger y restablecer el cauce de agua donde vivían las ranas, restaurar su sector y que puedan volver a su hábitat natural” y luego agregó parafraseando a nuestra fundadora, “como dice la Dr. Jane Goodall, los seres humanos somos la única especie que activamente busca salvar a otras especies de la extinción y eso nos da una herramienta, una esperanza, pero también una responsabilidad moral como seres humanos”.

Al finalizar Andrea hizo un llamado a educarnos e informarnos sobre buenas prácticas con el medio ambiente y así poder “reenamorarnos como especie, porque somos nosotros quienes debemos salvar a la naturaleza de los daños que nosotros mismos le hemos generado”.